La seca

Las campanas de la iglesia milenaria sonaban pero más alto gritaba mi güela:

– Paco, ni se te ocurra ir al monte que te va a pillar el fuego y como te quemes te mato.
Yo saltaba intentando abrir la puerta para ir con mi güelu a apagar los fuegos que aquel agosto ochentero cercaban mi pueblo. Ya me imaginaba yo ayudando a los mayores y al Tarzán ( el pastor alemán de casa) con bidones y mangueras, es lo que tiene leer a Enyd Blyton acabas viendo aventuras a tu alrededor a lo loco.

Evidentemente, yo no fui ejercer de bombera voluntaria, mi abuelo sí, y los morros de mi abuela desaparecieron cuando volvió sano y salvo. Fue una seca aquella tremenda, si cierro los ojos aun huelo el alquitrán requemao y el fumo.

La inconsciencia es lo que tiene, el desastre no hizo mella en la mi cabecina loca, son recuerdos de agostos felices que traen incendios de marzos tristes, a ver si lo del calentamiento ese va a ser verdad, Mari.


Bueno, y como sigue habiendo gente nueva (perdón por la cuña) “si me queréis seguidme” que tengo múltiples personalidades:

Mi caótica biblioteca

Facebook de persona

Instagram de persona

Instagram de mamarracha y su prima de Facebook

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s