¡Inocente!

Te levantas con la legaña pegada, el pelo como Alaska en los ochenta (que en Olvido Gara es cool y en mí mete miedo 😁), y antes de tomar el café ya están los duendes caseros guardándote partes de la licuadora en el armario de los trapos, o tu platillo con aguacate y jamón en el horno…vale…los juegos de la putada han comenzado y yo no he sido la primera, solo puede quedar uno 😏.

Y el que no aguante las bromas que se vaya del pueblo…que diría Gila (busca el monólogo en YouTube porque merece la pena) así que una vez desayunada empecé a maquinar maldades, cómo contrarrestar el primer ataque mañanero de mi compañera bromista, que parece una bobada pero con el primer café de la mañana no se juega, y justo estaba tendiendo la ropa cuando ella entró en la terraza a por el paraguas y zasca, le prendí rápida y mortal cual Sharon Stone astur unas pinzas de la ropa en el abrigo, dos, una roja y otra amarilla, lástima que no me dio tiempo a encasquetarle otra roja porque como es de Tarrassa y dada la problemática actual pues la putadilla iba a tener más gracia 😉.

Me fui tranquila a trabajar y cuando volví mi compi estaba hecha una fiera, había entrado en una reunió súper importante en el banco en el que trabajaba con las pinzas de la ropa colgantes haciendo un papelón Que a mí tampoco me pareció para tanto pero bueno…igual me pasé. Preparé la cena y ya pasé de ver Netflix con ella , me fui a la cama pensando que ya estábamos a pachas…hasta que dos horas después los retortijones de barriga me despertaron, corri, esta vez sin la elegancia se la Stone hacia el vater y allí desfallecí media noche, mi querida ex amiga pasó una vez por delante y me susurró

– Amor con amor se paga.

Así que entre calambre y calambre deduje que la muy cabrona algo me había echado en el caldo de cebolla que ceno todos los dias para mantener la línea. Ahora era ella la que se había pasado tres pueblos porque yo tenía un evento súper importante al medio día siguiente y no tenía claro que pudiese acudir.

Cuando volví del evento al que casi tengo que ir con pañales pasé por la frutería y me compré un melón, y dirás, va un melón qué peligroso…pues sí porque mi compi es alérgica a lo loco, sólo de verlo ya erupciona y tiene que pincharse urbasón, así que allí en la chaislonge la esperé disfrutando de mi porción de veneno antibanquera.

Inocentes inocentadas.


Bueno, y como hay gente nueva (perdón por la cuña) “si me queréis seguidme” que tengo múltiples personalidades:

Mi caótica biblioteca

Facebook de persona

Instagram de persona

Instagram de mamarracha y su prima de Facebook