Risas

Que dice mi hermano que por qué me disfrazo de animal para salir a la compra, que si es la crisis de lo 40 (el jovenzuelo, Mari). Y ahí no acaba su club de la comedia por supuesto.

_Ten cuidado que igual te confunden con una presa que es época de caza.

_No te marcan los perros como si fueras una pieza.

Y sigue para bingo:

_Por qué te dio por ahí: el abrigo oso , la gabardina tigre, la trenca oveja, los pantalones cebra.

_¡Pensarás que vas elegante!

A estas alturas yo ya le estoy haciendo el Sacamantecas que consiste e agarrarle por el cuello (a traición, por supuesto) meterle la cabeza bajo mi sobaco y con el dedo índice doblado fingir qe le haces un agujero en la testera hasta llegar al cerebro (antes hay que mojar bien el dedín con saliva para que dé mucho asco).

A todo esto ya mi madre está con su retahíla de siempre:

_Qué pena, dos hijos que tengo y todo lo que tienen de grandes lo tienen de tontos. Qué se va a hacer, cada una tira por su cruz. Menos mal que sois guapos

Es madre, no puede admitir un fracaso total.

Y asÍ pasan los días en la mansión familiar de 52 metros cuadrados, es pequeña pero las risas se salen por todos los rincones, y hay rachas en la vida en que esto tiene su mérito porque todos los días no es fiesta pero somos asi: MUY DE LA RISA .

Ya otro día te cuento la del aparcamiento del Tanatorio con mi hermano, mi madre y un amigo de mi hermano que le pilló todo el marrón…pero esa es otra historia, Mari.

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