Historias de escalera: el moño

Rosa tenía 16 años cuando desmoñó a la vecina del primero que podía ser su madre y muuuuuchos años después ella le dejó en herencia este juego de café antiguo.

¿Crees que se amigaron?

Evidentemente

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Aplauso sanitario

El primer día que escuché los aplausos como soy de un barrio cañí astur pensé: ya está, la gente no puede más y salió a montar juerga flamenca en la calle (somos eclécticos y mixtos aquí en el barrio de Ventanielles, Oviedo, Asturias, España).

Sinceramente no salí a unirme porque estaba agotada, ni siquiera un jaleo me llamaba. Al día siguiente me enteré de que era una iniciativa a nivel nacional para agradecer al personal sanitario su esfuerzo, ayuda, trato, sacrificio…así que hoy ya estaba preparada con mi cámara y mis palmas.

En estos momentos me siento orgullosa de dónde vivo, de todos los portales salió gente y estuvimos un buen rato aplaudiendo, muchos a compás que parecía esto los Carnavales de Cádiz.

Iniciativas así son las que te reconcilian con tus congéneres, con tu barrio, con tu perra que está nerviosa y se hace pis en la cocina (un pequeño chascarrillo) o tu tío que ve la misa en casa haciendo los gestos y todo, siéntate, levántate, y después estamos mi reina madre y yo que llevamos de cuarentena desde julio y nos da risa que el personal se agobie tanto.

Pero es que la vida es así jodida, sorprendente, divertida, dramática…y ya sabes mientras hay vida hay de todo lo demás.

Perdón por la tristeza, pero el coronavirus es la menor de mis preocupaciones.

Ventanielles